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El Nuevo Hombre

El mensaje del Nuevo Hombre “La Unidad de Judíos y Gentiles” ha cautivado mi corazón. Dios en su perfección tiene un diseño familiar que nos incluye, a los que hemos sido injertados en el olivo de Dios.

Dios no ha desechado a su pueblo Israel (Romanos 11:2), hay un remanente escogido por gracia, que ha reconocido a Jesús como su Mesías; y nosotros, los gentiles que, hemos sido añadidos en el buen olivo. (Romanos 11:24). 

La historia narra como entre los dos pueblos hay diferencias, que nos han separado de la unidad que Dios ama; esta es: vernos juntos como hermanos. Por un lado, está el pueblo judío que por hechos históricos nos mantiene en un concepto no amigable a los cristianos y a su vez, a lo largo de los años, la narrativa de acusación a los judíos como protagonistas de la muerte de Jesús en el Monte del Calvario.

A la luz de la palabra, Jesús en la cruz proféticamente derribó estas diferencias, enseñándonos que, nuestra familia completa incluye a nuestros hermanos judíos que han recibido a Jesús como su Mesías. 

Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  Efesios 2:15-16


Ruth y Noemí  

Pero Rut le contestó: “No me pidas que te deje; ni me ruegues que te abandone. Adonde tú vayas iré, y donde tú vivas viviré.” Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Ruth 1:15 TLA 

Ruth, una mujer gentil, lo dejó todo para seguir a su suegra Israelita. El Nuevo Hombre en todo su esplendor.

El alinearnos con el corazón de Dios es fundamental para caminar en la decisión de amar lo que Él ama, adquiriendo una responsabilidad de incluso poner nuestras vidas para que los propósitos de Dios se lleven a cabo. 

Estamos llamados a disponer nuestro corazón para que Dios genere ese amor por su pueblo Israel y por los planes que tiene con él.

Pidamos al Espíritu Santo “enséñanos a orar por tus intereses en Israel”. 

Se avecinan los tiempos más difíciles para Israel, y en medio de un creciente antisemitismo, es la Iglesia de Jesús que vamos a tener un rol indispensable en participar en la ayuda al pueblo judío. Es donde nuestro corazón va a estar tan asociado con el corazón de Dios que no dudaremos en decir a la población judía lo dicho por Ruth. 

Los Magos y María

Cuando entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y se arrodillaron para adorarlo. Abrieron los cofres que llevaban y le regalaron al niño oro, incienso y mirra. Mateo 2:11 TLA 

Provenientes del “Oriente”, así es como la palabra los describe, los magos o sabios fueron guiados por Dios a adorar al niño nacido en Belén en un pesebre. 

El cuadro profético perfecto donde una mujer judía “María”, junto con gentiles “Los Magos” adoraron juntos a Jesús desde su nacimiento. El Nuevo Hombre expresado desde el inicio de Jesús hecho carne, y que se verá reflejado en el clamor Maranatha “Ven Jesús”, la unidad anhelada por el Padre.


Oro en el nombre de Jesús, que nosotros como Iglesia tomemos nuestro lugar asignado; los Vigilantes de Israel, que velamos por los intereses de nuestro Padre en la salvación de su pueblo. Nos posicionamos en los muros de Jerusalén, todo el día y toda la noche clamando, intercediendo, declarando sus bendiciones y juicios sobre, hasta que Jerusalén sea restablecido y puesta por alabanza en la tierra. Amén