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28 Aug
28Aug

Me maravillo cada día más contemplando como Dios nos muestra su corazón, en formas creativas, guiándonos a orar y declarar su palabra. 

Fui sorprendida al escuchar, en el mismo día, dos visiones de personas diferentes; similares en el contenido, pero en tiempos distintos. 

La primera visión fue en una reunión de oración en la mañana; la misma se trataba de un marco de cuadro cuyo interior era negro en su totalidad y luego una luz blanca diminuta en el centro empezó a surgir, incrementándose poco a poco.   

La segunda visión fue por la tarde, mientras orábamos con una hermana en mi casa. Ella, compartió conmigo que, vio un círculo muy grande cuyo interior era negro y de pronto una luz empezó a invadir el interior y continúo llenando todo el espacio del círculo. Hubo un momento en que, la parte oscura pretendió crecer, pero la luz no se lo permitió.    

Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. Juan 1:5 

El sentir fue muy claro para nosotras, siendo Jesús la luz, extinguiendo la oscuridad. Es un llamado a descansar en nuestro amado Jesús. Cuando Él determina alumbrar las tinieblas, no hay poder contrario que pueda contrarrestar su luz admirable y en ello, podemos tener paz, confianza y seguridad.     

Fragmentos de nuestra alma 

Hablar de sanidad del alma es toda una fascinación en mi vida. Por lo general, El Señor, me revela la situación de mi alma por medio de sueños. A lo cual, considero que todos pasamos por procesos de sanidad y liberación, cuán satisfactorio es, cuando dejas que Dios se tome su tiempo y forma, para hacerlo. Él sabe perfectamente, cuando sacar a flote cada trauma, entregando el diagnóstico y el tratamiento que debemos seguir. 

Siendo hijos de Dios, es un hecho que; por heridas, traumas y más situaciones que hemos atravesado, el terreno de nuestra alma queda marcado. Y por lo tanto, nuestro mecanismo natural de defensa, crea o levanta muros; que dejan en cautiverio varias partes, donde no permitimos que entre la luz de Jesús y por lo tanto se encuentran en oscuridad. 

Es por esto que, suele haber falta de perdón, rencores ocultos y mucho más. 

Dicho esto, te invito a que tomes un tiempo de silencio con El Espíritu Santo y le preguntes que áreas dentro de ti, están aún en cautiverio; que necesitan urgentemente que, Jesús llegue a libertarlas.  

Las visiones compartidas por dos hijas de Dios, expresan la bondad de nuestro Señor, en llegar a toda oscuridad, que está impidiendo el avance de su pueblo a las asignaciones encomendadas para un tiempo como este. 

Declaremos juntos que, Jesús con su luz admirable, entra con toda nuestra autorización a: los terrenos de nuestra alma que necesitan de su libertad. 

Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. (Salmos 18:28) 

Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; 3. y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. (Isaías 45:2-3)



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