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10 Aug
10Aug

En estos últimos días recibí una visión en la que desde muchas nubes en el cielo una mano muy grande nos entregaba un pergamino cerrado envuelto con un hilo muy fino color dorado. 

De forma rápida el Señor nos mostró su interpretación de acuerdo a las oraciones que estábamos levantando en ese momento. Josué 5: 14 El Comandante del Ejercito del Señor nos estaba entregando sus estrategias divinas para las batallas espirituales que enfrentamos como hijos de Dios. 

La Batalla del Corazón  

En estas últimas semanas el Señor me ha estado hablando mucho de la condición del corazón de su iglesia y como Él no ha desistido, ni lo hará en continuar haciendo de nuestros corazones, corazones conformes al de Él. Hay tantos obstáculos que se interponen en nuestra relación con Jesús, pero esto no debe ser algo que deba conducirnos a frustración de no poder lograrlo, porque Dios esta tan interesado en llevar nuestra relación a más profundidad que hará lo que tenga que hacer y nosotros estamos aquí atentos a hacer nuestra parte.

Recientemente escuché un testimonio de un hombre de Dios que estuvo en prisión varios años bajo falsos testimonios en un país del Medio Oriente y el narraba que en medio de todo lo que vivía dentro de este lugar hubo un momento que él decía “Te amo Jesús, te amo Jesús, te amo Jesús, te amo Jesús ” y en ese instante entendió que muchas pudieron ser las circunstancias externas, pero el Señor había ganado la batalla en su corazón, porque su amor por Jesús seguía intacto. 

Gloria a Dios porque las muchas aguas no podrán apagar nuestro amor por él (Cantar de Cantares 8:7). 

El llamado a reconstruir su casa 

El Señor nos enseña una de sus estrategias y está en Hageo 1:8 Vayan ahora a los montes, traigan madera y reconstruyan mi casa. Entonces me complaceré en ella y me sentiré honrado, dice el Señor. 

Hageo 1: 5-6: ¡Miren lo que les está pasando! Han sembrado mucho, pero cosechado poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!».

Si queremos ver el reino de Dios moviéndose en nuestras naciones honrando a Jesús, el trabajo empieza por casa, por nosotros, por nuestro interior. 

Dios está evaluando cuál es la condición de su casa que se ha estado construyendo y exhorta a ir a los montes, a su presencia. Hay un llamado fuerte de examinar nuestros corazones y volvernos a Dios. Subir al monte implica esfuerzo, decisión y determinación. 

En los tiempos actuales de nuestra Latinoamérica, en medio de los problemas políticos y sociales la iglesia tenemos que entrar en este examen delante del señor y permitir que si diagnostico nos lleve a prepararnos para ser la luz y la sal en esta tierra.

Oramos por el levantamiento de los hijos de Dios con el carácter de Moisés que no tenía miedo ir a la misma presencia de Dios en el Sinaí y de forma interesante lo podemos leer en las escrituras con maderas en sus manos que contenían los mandamientos-leyes que serian establecidos en la tierra, de la misma forma en su presencia además de salir restaurados de nuestro corazón, recibimos de el para implantar sus leyes su reino en esta tierra, en nuestro circulo de influencia. 

Promesa: 

La futura gloria de este templo será mayor que su pasada gloria, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, y en este lugar, traeré paz. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!”. Hageo 2:9

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