tiempo estimado de lectura : 2
13 Jul
13Jul

Mientras estaba en oración con un grupo de amigos tuve una visión en la que vi como vertían una gran cantidad de aceite, había un cedazo y debajo un recipiente grande color naranja, al instante en que el aceite cae en el cedazo, este fue volteado de tal forma que el aceite fue enviado directo al recipiente. 

Sentí compartirlo en el cuarto de oración con los demás y uno de ellos mencionó un texto que había recibido del Señor en esa mañana y lo tenía sombreado con color naranja en su biblia digital. El texto esta en Miqueas 7:18-19   

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.  

Minutos antes parte de nuestra conversación fue acerca de cómo es fácil alejarnos de la comunión intima con El Señor, las distracciones y dificultades que se presentan son numerosas, yo he caído muchas veces en estas trampas llegando a perder la conexión con El Señor, hay muchos factores que intervienen y llega un punto que sabemos que nos estamos dejando llevar por la marea y no actuamos para regresar a el tiempo de intimidad, de calidad que anhela el Señor con nosotros, donde su presencia y voz fluyen. 

En su palabra Dios nos esta diciendo que aun cuando hayamos dejado el primer amor, aun cuando preferimos muchas cosas antes de venir a Él, en su infinita misericordia El está deleitado en perdonarnos y en su gracia recibirnos para darle un nuevo comienzo a nuestra relación con El. 

Nosotros como aquel recipiente y el aceite como el Espíritu de Dios, el mensaje fue bastante claro: 

Este es mi anhelo hijos míos, que reciban de mi aceite, estoy derramando mi Espíritu dentro de ustedes, los estoy llenando de mí, sin reproche y en abundancia, no necesito filtros porque lo van a recibir en el lugar secreto de intimidad conmigo, es mi corazón con ustedes que caminen llenos de mi poder y de mi amor, ¡reciban hijos míos! ¡Caminen como Hijos de Aceite!

 Queridos que la culpa o pensamientos que vengan a nuestra mente no sean excusas para regresar al cuarto secreto, a las cámaras del Rey y decirle Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé. (Cantar de Cantares 3:4). 

Lámparas encendidas con aceite 

Durante todos los periodos del hebreo bíblico la palabra aceite de oliva significa SHEMEN y tenía muchos usos, uno de ellos era para las lámparas dentro del tabernáculo en el Antiguo Testamento. 

En el libro de Éxodo el aceite debía ser traído para mantener las lámparas siempre encendidas y Aarón y sus hijos como sacerdotes estaban en la responsabilidad de mantenerlas de esta forma delante de la presencia del Señor. 

Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas. En el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos para que ardan delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones. (Éxodo 27:20-21)

Nosotros como el templo del Dios viviente, la ordenanza del Señor es mantenernos como las lámparas siempre encendidas en fuego espiritual y para ello es esencial el aceite que es el Espíritu Santo y como vírgenes prudentes (Mateo 25) en obediencia y amor por el novio que ha de venir: Yeshua. 

Oro en el nombre de Jesús sobre ti un corazón dispuesto a recibir el aceite en abundancia que él Padre está derramando para sus hijos, como está escrito en Efesios 5:18 Seas lleno del Espíritu Santo y que seas la novia de Jesús que tiene sus lámparas encendidas y listas esperándolo con amor clamando Maranatha, Ven señor Jesús!


Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.